Blog de música independiente sin ánimo de lucro con especial atención a nuestro querido producto nacional, con recopilatorios mensuales llamados Esto es Indie en español Pata Negra, con grupos emergentes, otros que no conoce nadie, con Indie español e Indie en español. Con noticias, conciertos, videos y todo lo que se me va ocurriendo en esta locura mía por el Indie, por la música, por MiRollo. #SiempreUnAbrazo
Beyoncé anuncia las fechas de su próxima gira en Europa para 2014. THE MRS. CARTER SHOW WORLD TOUR 2014, una gira que pasará por Portugal, Reino Unido, España, Irlanda, Holanda, Bélgica y Alemania.
Laura-Mary Carter y Steven Ansell, los Blood Red Shoes, aterrizan de nuevo en nuestro país este mes de marzo de 2014 para presentar su homónimo nuevo álbum “Blood Red Shoes”.
Si le preguntásemos a una oruga qué
quiere ser de mayor antes de alcanzar su estado de
crisálida, seguro que nos revela un único sueño,
revolotear a la luz del sol por primaverales y coloridos
prados florales. Pero qué sucede si en su particular
metamorfosis descubre una especial fascinación por las
tinieblas, la necesidad vital de volar en libertad
mientras canaliza la inquietud de disfrutar de los
pequeños momentos atestiguados por las sombras y
catalizar en música una creatividad impropia de su
lepidóptera naturaleza. El solitario aleteo de Amaya
López-C, reverso tenebroso de la “Atrophaneura
Hector”, protagoniza nuestra Sevijamming
de hoy.
Frágil y vulnerable en apariencia,
esta joven madrileña ha sabido conquistarnos con su
translúcida personalidad y su deliberada indefinición
estilística, ya que los encasillamientos no van con
ella, demostrando que con el tiempo podrá llegar a ser
una de las mejores en su terreno. Si bien, un afán
perfeccionista que le persigue desde la férrea formación
clásica de su adolescencia, logrará que su paleta de
melodías y texturas sonoras sea manejada a su antojo,
dando sentido a una sucesión de tortuosas composiciones
pianísticas nacidas de la vida interior, casi tangible,
de una persona particularmente sensible e incómoda en
este mundo de penurias y traiciones.
Amaya puede permitirse el lujo de
presumir de voz, una voz grave pero épica y expresiva,
imponiéndose más atractiva e irresistible cuanto más
firme y descarnada aflora. Acentuando su juguetón estilo
a base de arpegios, staccatos y cacofonías vocales,
nuestra compungida narradora flirtea una y otra vez con
el espíritu tragicómico de su lado más sombrío, tal vez
como refugio de independencia y fortaleza que le permita
no enfrentarse a la anhelada búsqueda de la felicidad,
sino esperar a que ésta le encuentre a ella.
Esta artista excéntrica –en el mejor
sentido de la palabra–, de talento inquebrantable y
comprometida con su arte, sabe regalar universos de
callado desgarro y de explícita ira, gracias a un
instrumento tan solemne, fúnebre y orgánico como su voz
lo necesita, sin entrar jamás en exageraciones
sinfónicas. A través de su particular oda a la oscuridad
sabe como pocos aportar extravagancia, belleza y
dramatismo a un panorama a menudo plano y predecible.
Realización: EL TATO Producciones. Redacción: Armando Marín.
Decía Ortega y Gasset que el mejor hombre no es el menos niño, sino el que, al frisar la treintena, encuentra acumulado en su corazón el espléndido tesoro de la infancia, y quien mejor para dar muestras de la valía del suyo que la protagonista de hoy. Su Sevijamming podría comenzar con ese encantador “érase una vez” con el que uno se dejaba embaucar por los cuentos de final feliz, bosques encantados y héroes que nunca se dejaban amedrentar por el miedo.
Inusitada es la naturalidad con la que esta británica, afincada desde muy pequeñita en nuestro país, ha decidido espolear la facultad épica de la memoria retrocediendo a la edad de su propia inocencia, aquella que concierne a la nostalgia de conmemorar cuánto se ha de gozar a diario, cuando el pasado y el futuro resultan irrelevantes en nuestro sentir.
Su innata dulzura se abre paso mediante melodías inspiradas en su ayer más reflexivo, ése capaz de ilustrar la vertiente más preciosa, que no preciosista, de una música que destila candidez, sosiego y lisura, y nos remite a un costumbrismo con el que todos nos podríamos identificar. Bucólicos paisajes a través de sonoras postales en sepia homenajean el respeto por los recuerdos intransferibles de una niñez, dónde la familia se erige como esencia emocional de todas las esperanzas depositadas en nuestra vida.
Sin duda un feliz propósito y la bonita excusa para confeccionar composiciones que coquetean con lo clásico huyendo de toda impostación. Narraciones repletas de humanidad, cantadas y contadas con una frágil y sensible voz capaz de impregnar todo su alrededor de un folk onírico e imaginativo. Un necesario abrazo de ternura.
El pop. Vilipendiado por muchos pese a ser, quizá, el género musical más misterioso e intangible. Hay una chispa que siempre distingue las buenas canciones de las sólo correctas y de las insustanciales, y para que su centelleo alcance a iluminar el firmamento pop resulta indispensable derrochar ilusión por imaginar la manera de concebir y sustentar un estilo inequívocamente personal. He aquí el gran reto de María Blanco, fascinada por esclarecer los rincones más melancólicos y agridulces del pop con una voz que, alejada de toda timidez, consigue avivar uno de los grandes anhelos del ser humano, no desesperar en el afán por encontrar el amor, el verdadero amor.
Sucede con esta pizpireta bilbaína que el estado de ánimo del oyente influye, y mucho, en la percepción del poder de atracción de sus canciones. Este matiz, en realidad implícito en toda obra de arte, queda en su música bien recalcado al mostrar sin pretensiones un universo lánguido y doliente, que invita a ser explorado. Es el dulce sabor de la derrota por entregarse con inocencia a los designios de Eros y a los caprichos de Afrodita.
Bien arropada por Txarlie Solano y César Uña accederemos a un sonido clásico, espartano y directo, evitando cualquier barroquismo sin descuidar una constante mesura tanto en el tempo como en el volumen. Con madurez y equilibrio, tranquilidad y belleza, simplicidad y simpleza, su entrañable lírica exenta de mala intención, no rehúye de un carácter edulcorado para lanzar un mensaje a fin de cuentas optimista: “cuando se consigue que las cosas sean simples (que no sencillas), se hallará la hermosura de vivir, como de adultos soñar ser niños enamorados”.
Los noctámbulos de corazón (y hechos)
aseguran que hay tipos que son una bendita garantía para
certificar si una fiesta, un evento, un concierto o
cualquier tipo de acontecimiento imaginable y,
preferiblemente, teñido de nocturnidad será un éxito. Si
se sigue este precepto con serena convicción, Antonio
Romera “Chipi” es uno de esos sujetos bendecidos por ese
don que, extrapolado al ambiente musical, acostumbra a
ser sinónimo de triunfo. Y resulta que, cuando la
elegancia y la sofisticación no son suficientes para
amenizar cualquier velada, hay que echar mano de la
inspiración, el ingenio y, claro, de un buen puñado de
historias que, con sentido del humor, poder contar y
cantar: “Esta es la historia de un hombre que pasaba
tanto tiempo en el bar que se convirtió en taburete”.
Y qué mejor género que la copla, para releer a la
perfección las partituras de Quintero, León y Quiroga,
eliminar su olor a naftalina y transformarlas en sutiles
píldoras de canción andaluza actualizada y poesía
cotidiana.
Sigue siendo de agradecer que modernos
trovadores del folclore contemporáneo continúen
relatando con irreverencia y espontaneidad, sus
historias de bajos fondos y altas pasiones, en las que
los habituales perdedores y eternos olvidados queden
retratados como los reyes de la función. Tiraos, putas,
forajidos, borrachos o enfermos de amor son tratados con
una dignidad que nunca encontraron en la vida real.
Personajes de siempre, tragicomedias de ambiente
tabernario descritas con socarronería carnavalesca e
ironía guasona, sin confundir la banalidad de sus
protagonistas, con su necesidad de celebrar la vida a
pesar de que el dolor sea su principal argumento. Y
nunca hay que olvidar que la vida es en directo y
siempre resultará vital improvisar.
El hip hop siempre ha tendido a ser un
estilo capaz de generar artistas efímeros, siendo muy
pocos los que logran el gran reto de mantener una
prolongada carrera en el tiempo. En nuestro país, a
pesar de encontrarnos con un movimiento poco longevo,
ese tiempo también transcurre de manera inexorable y los
nombres ubicados en la primera línea de batalla han de
enfrentarse a las mismas inquietudes que sus tan
idolatrados hermanos norteamericanos: crecer como
personas, madurar como artistas y seguir mostrando
credibilidad en el noble arte de la rima, los beats
y los scratchs. Y eso es exactamente lo que
pretende seguir haciendo nuestro protagonista de hoy.
Quienes se quejan del inmovilismo
temático y de la falta de imaginación en las letras del
rap será que aún no se han acercado a la versatilidad
del proyecto de este joven cordobés, un completo
todoterreno capaz de adaptarse a cualquier instrumental
y a cualquier tempo. La originalidad de su estilo radica
en la volatilidad de sus fraseos, en el malabarismo de
su métrica, en la ironía de su lírica, con la que con
descaro expresa su particular crítica a una somnolienta
sociedad y no duda en romper cualquier tabú social que a
tiro se ponga.
Con la publicación de su último
trabajo hasta la fecha, “Marionetas Suicidas”
(2011) se atrevió a enunciar lo siguiente: “Pretendo
denunciar la tan recurrente manipulación colectiva de
la personalidad humana, propugnada de una forma
implícita en la mayor parte de los medios de
comunicación social, provenientes de una sociedad en
ascuas de una transición como es la española, una
ideología satélite de otra que impulsa el
individualismo, el machismo, el consumismo y la
imposición de unos patrones sociales completamente
inmorales y autodestructivos, al fin y al cabo los
hilos que ahorcan a tantas marionetas suicidas cuyo
sentido de la voluntad es difuso”.
Si coleccionas todo lo que puedes de
otros forajidos del micro como Toteking,
Xhelazz o Rapsusklei,
ya puedes ir haciendo un hueco a este mc, dramaturgo y
licenciado en psicología.